Victor Hugo fue un todo terreno de la literatura francesa. Vivió prácticamente todo el siglo 19 y escribió una obra inmensa tocando todos los géneros: teatro, poesía, novela; nada se le resistía al gran autor nacido en Besanzón en 1802 y muerto en París en 1885. Recomiendo al lector que se dé una vuelta por el barrio antiguo de Besanzón, donde descubrirá su casa natal, o, que si va a París, no deje de visitar, por nada del mundo, la maravillosa Place des Vosges, donde vivió durante años.
Sobre todo recomiendo a mis amigos que lo lean: nunca se sentirán decepcionados ante un hombre de semejante sensibilidad ante la literatura, la vida y la política. En la época de la Comuna, se declaró liberal revolucionario, partidario de la Commune pero no communard, al menos hasta que vió las atrocidades que se cometieron contra ellos. Al acabar esta experiencia revolucionaria, se exilió.
Os propongo como botón de muestra este poema que Hugo escribió unos pocos años después de que su hija muriera en un naufragio. Lo he traducido en forma de soneto y exactamente con el mismo espíritu de su autor. Creo que ver morir a un hijo es lo más amargo que nos puede pasar. Por eso su traducción me ha servido de catársis ante tan horrible calamidad.
La traducción está dedicada a mi hija Emma.
Demain, dès l'aube, à l'heure où blanchit la campagne,
je partirai. Vois-tu, je sais que tu m'attends.
J'irai par la forêt, j'irai par la montagne.
Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps.
Je marcherai les yeux fixés sur mes pensées,
sans rien voir au dehors, sans entendre aucun bruit,
seul, inconnu, le dos courbé, les mains croisées,
triste, et le jour pour moi sera comme la nuit.
Je ne regarderai ni l'or du soir qui tombe,
ni les voiles au loin descendant vers Harfleur,
et quand j'arriverai, je mettrai sur ta tombe,
un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur.
Victor Hugo, 1847.
Mañana, al alba, cuando blanquee
la hierba, me iré. Ya sé que es tu día.
Bosques, montes, caminos que yo cree,
me llevarán a tu vera, hija mía.
Te llevaré en mis ojos, dentro de mí,
las manos en mi espalda caída,
acordándome del día que temí,
teniendo tanto miedo de tu huida.
Y no veré ni el oro de la tarde,
ni las velas que apuntan a Valencia,
sólo sentiré el profundo dolor
que dentro de mí corazón ya arde
al poner, con infinita demencia,
en tu tumba, rosas y azahar en flor.
Victor Hugo escribió este poema tres años después de la muerte prematura de su hija en un naufragio. Hugo se enteró de la noticia a la vuelta a Francia de un viaje a Valencia (España). Nunca se recuperó del golpe sufrido.
